Mediante el Yoga podrás encortar un nuevo estado sobre tu cuerpo y mente, sintiendo una mejoría global en tu ser, descubre aquí, como practicarlo, de donde viene, que beneficios nos brinda y mucho mas.
Mediante el Yoga podrás encortar un nuevo estado sobre tu cuerpo y mente, sintiendo una mejoría global en tu ser, descubre aquí, como practicarlo, de donde viene, que beneficios nos brinda y mucho mas.
Los ejercicios de Pilates brindan una alternativa excelente para lograr una mayor flexibilidad y tonificación de los principales grupos musculares del cuerpo. Además, con esta novedosa técnica, se alcanza una mayor agilidad por parte de quien la practica, sumado a un mejor autocontrol de su propio cuerpo.
Cabe destacar además, que como todo ejercicio físico brinda una cantidad de beneficios que mejoraran la calidad de vida de las personas, por ejemplo reducir el estrés diario, quemar calorías, bajar de peso, mejorar la autoestima y moldear la figura. Es ideal que a los distintos ejercicios de Pilates se le suma algún ejercicio aeróbico de base como puede ser correr o nadar, así de esta forma se podrá alcanzar una mejor calidad de vida.
Gracias al Pilates usted podrá reforzar grupos musculares de forma suave y armónica, podrá tonificar la musculatura abdominal, los glúteos y las piernas (principalmente los cuadriceps), todos estos músculos son fundamentales para el equilibrio y la marcha.
Recordemos que esta técnica utiliza el peso del propio cuerpo, por lo tanto no generará una gran hipertrofia muscular, es gracias a esto que el que lo practica ganará en agilidad y flexibilidad.
El ejercicio físico es uno de pilares fundamentales de una buena salud, de un equilibrio constante entre el cuerpo y el alma, por lo tanto la continua y correcta práctica de este es fundamental en la vida de cualquier individuo.
El Pilates es una de las más novedosas técnicas para practicar ejercicio, se basa en lograr un adecuado equilibrio entre respiración, relajación y una correcta postura del cuerpo; para ello es indispensable lograr una buena tonificación de los músculos paravertebrales y los distintos músculos que rodean la cadera.
Cabe resaltar que hoy en día, cada vez más se observa personas con distintos problemas a raíz del sedentarismo, de posturas viciosas durante el día generalmente relacionado al trabajo, por lo cual cada vez más se hace necesario la práctica de ejercicio físico, y si este ayuda a mejorar la postura y la relajación muscular, no cabe duda de que estamos frente a una verdadera solución para algunos de los problemas de salud más frecuentes en la vida cotidiana como son: estrés, dolor y tensión excesiva.
De la mano de simples ejercicios de contracción muscular isométrica y relajación, acompañados de una correcta y armónica respiración, se pueden obtener asombrosos resultados que repercutirán en una mejor calidad de vida.
Hoy en día cada vez más se van acercando más y más personas al llamado arte del yoga. Las personas encuentran en el yoga, una manera de de satisfacer sus necesidades; de liberar las tensiones de todos los días; equilibrar todas sus emociones y el alma.
El yoga tiene la capacidad de incrementar la energía de todas las personas que practican este arte, de esta manera todos experimentan una mejor calidad de vida. Una manera de aumentar todo lo positivo que nos brinda el arte del yoga, es tener una correcta alimentación. Esta alimentación se basa en todas aquellos alimentos extraídos de la naturaleza, como por ejemplo: verduras, frutas, legumbres, proteínas, etc. Son todos alimentos sumamente nutritivos. Es importante destacar que los lácteos también forman parte de una dieta saludable.
Para practicar el yoga es necesario que la persona no consuma grasa, fritos o excesos de carbohidratos. Se sabe que desde tiempos muy remotos que el yoga y la alimentación iban de la mano, es por eso que muchos alimentos eran considerados como malos alimentos, tales como comidas amargas o saladas.
El yoga, es considerado como un arte, en el cual brinda a todos aquellos individuos que la practiquen una gran satisfacción, ya que logra equilibrar y unificar el alma. Como se sabe el yoga se caracteriza por presentar diferentes posturas, las cuales representarían a todo aquello relacionado con lo religioso y/o espiritual.
Mediante el yoga el individuo se siente con la capacidad de interactuar no sólo con su propio entorno, sino que también con su cuerpo y sobre todo con su ser. Es una manera de relajarse y conectarse con la mente. El concepto del yoga se ha ido desdibujando según las diferentes tradiciones y culturas.
Se sabe que el yoga se originó en la India, donde hoy en día se sigue practicando y es considerada una tradición. No se sabe exactamente en que fecha fue su origen. Lo que si se sabe es que desde su principios la base fundamental de ejercitar esta disciplina consistía en la aplicación de diferentes posturas. Cada postura se fue perfeccionando con el tiempo, hoy en día se aplican de acuerdo a las diferentes necesidades de cada persona. Lo que es de suma importancia destacar es que se han vistos grandes resultados en aquellas personas que lo practican.
Existen una serie de ejercicios que ayudan a fortalecer y a tener una mejor flexibilidad de las caderas. Estos consisten en arrodillarse sobre la pierna izquierda y estirar la pierna derecha hacia atrás.
Luego arrastre la pelvis y el pie izquierdo hacia delante, hasta que sienta un ligero tirón en la cadera derecha y quizá también en la parte derecha del muslo. La pierna de delante debe de permanecer en todo momento perpendicular al suelo y no debe de levantarse el talón del suelo.
Apoye las manos en el muslo de la pierna flexionada. Simultáneamente deje que su pelvis relajada, vaya hacia delante y hacia abajo. El tronco debe de permanecer en todo momento recto. Siga por supuesto respirando profundamente y uniformemente.
Compruebe que las caderas están lo más relajadas posibles. Si deja de sentir el tirón en las caderas, siga desplazando la pelvis hacia delante y hacia abajo al espirar. Cambie de lado después de realizar de tres a ocho repeticiones. Es mediante esta serie de ejercicios que usted sentirá una mayor comodidad a la hora de mover su cuerpo, tanto en movimientos simples y cotidianos de la vida, como en aquellos que de mayor complejidad.
A continuación le daremos una serie de consejos para lograr un buen estiramiento de glúteos. Es necesario que se siente sobre una colchoneta, flexione la pierna derecha y deje la rodilla apoyada en el suelo. Flexione también la pierna izquierda, pero crúcela con el muslo derecho y apoye el pie en el suelo. Apoye el brazo izquierdo en la parte baja de la espalda para asegurarse así que se encuentra en una posición recta.
Al espirar, acerque aún más el muslo izquierdo al cuerpo. Al mismo tiempo, presione el glúteo izquierdo ligeramente contra el suelo. Debería notar ahora como el glúteo izquierdo se estira. Al inspirar, baje la intensidad del estiramiento. Al espirar, estire más intensamente. Repita de cinco a doce veces los cambios de intensidad del estiramiento al inspirar y espirar. Luego cambie de lado y proceda a realizar los mismos ejercicios.
Para mantenernos saludables y en forma no sólo es importante gozar de una musculatura fuerte y mantener una postura recta, debemos procurar mantenernos flexibles y ágiles. Unos músculos tensos y contraído son lógicamente molestos. Describiremos una serie de ejercicios que estiran de forma agradable la musculatura y la mantienen flexibles. Es importante que tenga en cuenta que cada vez que termina sus entrenamientos, terminen con estiramientos, ya que esto le ayudará a relajarse también espiritualmente.
Después de un entrenamiento físico debería estirar por lo menos aquellos músculos que más haya trabajado. Sin embargo, es aconsejable seguir un programa de estiramientos que comprenda todo el cuerpo, ya que hay algunos músculos que tienden a encogerse, como los de la espalda y/o los de la cadera.
Tómese su tiempo para realizar este ejercicio. Póngase de pie con el cuerpo derecho, con los pies paralelos y separados hasta el ancho de las caderas. La columna vertebral debe de estar recta. Los hombros y los brazos deben de colgar relajados, inspire antes de empezar. Al respirar contraiga el ombligo, baje la barbilla hacia el pecho y empiece a arquear la columna empezando por las vértebras del cuello, hasta abajo. Sienta de esta manera su cuerpo, e intente sentir su columna por completo. Siga respirando mientras baja el tronco y los brazos lo más cerca posible de las piernas. Mientras deje que los brazos cuelguen y mantengan la nuca relajada. Repita este ejercicio dos o tres veces.
Acuéstese boca arriba y suba las piernas hacia el pecho. Apoye la cabeza y los brazos en el suelo. Por su puesto no se olvide de inspirar profundamente antes de empezar. Al espirar, contraiga el ombligo hacia la columna y arquee la cabeza, los hombros y los omoplatos hacia arriba. Expanda los brazos hacia las puntas de los dedos y levántelos un poco del suelo. Manténgase en esta posición y respire de nuevo uniformemente. Mueva los brazos por breve tiempo, manteniéndolos en todo momento extendidos, hacia arriba y hacia abajo: si el brazo izquierdo sube el derecho baja y viceversa.
Los brazos y las manos permanecen rígidos y estirados, y el tronco se mantiene inmóvil en lo posible. Reme con los brazos mientras completa una respiración, por ejemplo, cinco movimientos al inspirar y otros cinco al espirar. Si le lleva más tiempo el espirar que el inspirar, puede realizar cuatro repeticiones al inspirar y seis al espirar. Encuentre su propio ritmo.
Cuando no pueda más, apoye el tronco en el suelo y baje las piernas la suelo una detrás de otra. Descanse un momento y repita de nuevo el ejercicio. Vaya aumentando el numero de repeticiones, realizando cada vez dos o tres repeticiones más.
Muchas mujeres temen que sus músculos vayan a ser demasiado grandes o demasiado gruesos si practican un entrenamiento de fortalecimiento. No debe tener miedo: por causa del ejercicio físico los músculos se refuerzan pero la cantidad de grasa disminuye. Por ello, el músculo es más visible, ya que la capa de grasa se vuelve más delgada. Esto es lo que se denomina “un cuerpo definido”, lo cual no tiene nada que ver con unos músculos “grandes”. Los ejercicios pilates alargan los músculos, lo hacen más flexible y lo embellecen estéticamente.
Arrodíllese sobre una pierna y ponga la otra delante en ángulo recto. El talón de esta pierna está apoyado en el suelo. Estire la columna hacia arriba y deje que las manos cuelguen relajadas. Al inspirar, desplace formando un arco con ambos brazos estirados hasta encima de la cabeza. Los hombros permanecen en todo momento bajos: mantenga cierta distancia entre la cabeza y los hombros.
Al espirar, contraiga el ombligo hacia la columna y levante del suelo el pie de atrás, de modo que la rodilla también se levante. Estire las piernas sólo hasta donde pueda mantener las rodillas ligeramente flexionadas. Desplace hacia abajo lateralmente y al mismo tiempo ambos brazos estirados.
Un cuerpo fuerte y bien entrenado no sólo lo beneficiará estéticamente sino que además le proporcionará un mejor sentido corporal y sobre todo una mayor autoconfianza. Tenga en cuenta que para conseguir una postura derecha y sana es necesario disponer de cierta musculatura. Recuerde que una musculatura fuerte embellece también la columna y las articulaciones. Otra buena razón para practicar pilates es que si goza de una musculatura fuerte se le hará más fácil adelgazar.
Cuanta más masa muscular tenga, más fácil será para el cuerpo quemar calorías durante la actividad física. Un vientre plano y fibroso es ideal de belleza en nuestra cultura. Es recomendable un entrenamiento constante: la musculatura del vientre está unida a la pelvis, a las costillas y a la columna, así que también es importante para mantener una postura saludable. Si quiere mejorar su postura no sólo debe de entrenar la espalda, sino debe de trabajar la musculatura del vientre.
Acuéstese boca arriba. Desplace primero una pierna hacia el cuerpo y después la otra, de modo que los muslos estén derechos y formen un ángulo recto con las piernas. Las piernas se mantienen abiertas hasta el ancho de las caderas. Apoye la cabeza en el suelo en línea recta con la columna y los brazos apoyados en el suelo cerca del cuerpo. Inspire antes de empezar. Al espirar, contraiga el ombligo hacia la columna y arquee la cabeza, los hombros y los omóplatos hacia arriba. Extienda al mismo tiempo los brazos hacia los dedos de las manos y levántelos del suelo. Al inspirar mantenga esta posición.