Fácilmente se comprenderá el motivo por el que el especialista en Hatha yoga necesita veinticuatro horas al día para realizar su trabajo, pues también ha de controlar debidamente sus horas de descanso.
Aunque las posturas o asanas que practica son generalmente las mismas que las que se incluyen en el estudio de Hatha corriente, el estudiante avanzado casi nunca las realiza todas al mismo tiempo, pues lo más probable es que su guru le ordene realizar sólo unas cuantas en cada ocasión, y éstas serán cuidadosamente seleccionadas, según las condiciones especiales del estudiante, que habrá de concentrarse en las mismas durante un período muy prolongado.
Existen otros ejercicios que son de tal naturaleza que no permiten ser descritos y que son ordenados en casos muy especiales, pues no hay dos personas iguales.
El ayuno, el sueño, y el descanso son regulados detalladamente, y las mantras, o fórmulas secretas, u oraciones indicadas para cada discípulo por el guru, han de ser repetidas verbalmente o mentalmente infinita de veces.
El objeto de esto es recordarle continuamente al estudiante el elevado objetivo que pretende alcanzar, ya que no hemos de olvidarnos en ningún instante que en todo momento el cuerpo sólo ha de ser considerado como un instrumento.




