El yoga constituye una vía para el ejercicio físico, de cuya existencia y validez se tiene noticia ya desde la antigüedad. Sus principios básicos son que el cuerpo y respiración, mente y espíritu confluyan y se abracen en armonía.
Practicarlo supone el mejor contrapeso posible a las típicas fatigas del día, puesto que revigoriza tanto el cuerpo como la fuerza respiratoria, lo que nos dota de mayor capacidad para afrontar los esfuerzos diarios.
El término en sí define un estado en el que el espíritu alcanza la serenidad y entra en plena posesión de su propio ser. El yoga sostiene también que nuestro ser espiritual (o esencia interior) resulta crucial para el bienestar y la salud. En consecuencia, ofrece divers las varias posturas adoptadas en el Hathos métodos para influir en forma positiva en él, como Hatha-Yoga.
Es necesario tener en cuenta, ciertos casos en los cuales hay que tomarse los ejercicios con una especial precaución, tales como: tras un período prolongado de enfermedad (incluido procesos gripales de consideración); si se encuentra profundamente agotado; en caso de trastornos circulatorios (con los que experimenta cierta facilidad para marearse, o sufrir de tensión demasiado alta o demasiado baja); si padece de algún tipo de dolor del que desconoce su causa; si existe un apreciable desgaste de las articulaciones o de la columna vertebral; asma; durante los embarazos y las menstruaciones.




