La idea de que el yoga consiste primariamente en un sistema de ejercicios físicos, probablemente tiene su origen en el hecho de que siempre lo visible llama fácilmente la atención.
En muchas mentes, el yoga está relacionado con ciertas características y posturas físicas. Por este motivo, las asanas alcanzan una importancia exagerada que, con frecuencia, llega a ser mal interpretada, y la habilidad para realizar los ejercicios más complicados es considerada muchas veces, erróneamente por cierto, como un grado más alto de las enseñanzas yoga.
Las asanas ocupan un puesto especial, pero siempre deben ser consideradas únicamente como una parte del conjunto. Tomadas individualmente son simplemente ejercicios con los cuales deben combinarse. Por lo que hace referencia a su realización práctica, cualquier acróbata es capaz de llevarlas a cabo con perfección.
La famosa postura de loto, que a veces se ha llamado también la postura de Buda, debido a que Buda es representado generalmente sentado en esta posición, y que, con frecuencia, resulta muy difícil para los occidentales, es muy fácil para aquellos que desde su más temprana juventud, como suele ocurrir en el Este, están acostumbrados a sentarse de este modo y también es fácil para aquellos que montan a caballo y para los que tienen las articulaciones flexibles.




